Indigencia, invisible ante la sociedad

Indigencia, invisible ante la sociedad

Forman parte de la sociedad, pero son invisibles. La indigencia sólo se hace presente cuando “molesta” si no, pasa inadvertida.

Meses atrás hice una investigación sobre la indigencia en Guadalajara y quedó sorprendida al ver el incremento de las personas que “adoptan” esta forma de vida ya sea por elección o porque son expulsados de su núcleo familiar.

Se estima que alrededor de 3 mil personas viven en situación de calle en Guadalajara, por lo que los albergues y refugios resultan insuficientes para atender sus necesidades.

A partir de ahí, empecé a reflexionar sobre la indigencia que hay en la Ciudad y me llamó la atención el tema de la exclusión, el rechazo y, sobre todo, el abandono que se da en nuestra sociedad respecto a este sector de la población que, en su mayoría, presenta trastornos mentales o adicciones.

Comparto la ideología de que la existencia de esta población no tiene su origen en lo individual, sino que también en lo social, ya que México la riqueza no se distribuyen a toda la población, por lo que hay altos niveles de pobreza, que es factor principal en esta población.

Me di cuenta que hay muy pocas personas que son capaces de captar sus sufrimientos y ver su historia, ya que detrás de cada indigente hay un pasado donde que los obligó a dejar el hogar y tomar las calles. Nadie la conoce, pero todos juzgamos.

Tuve la oportunidad de entrevistar a un joven que hoy forma parte de esta población. Le apodan “El Jone” quien un día aceptó inhalar thinner para olvidar un poco los problemas que sufría en casa, pero fue la puerta al vicio y a la vida en las calles.

Tiene 32 años, pero desde los 15 se enganchó con la sensación de invulnerabilidad y diversión que le provocaba el diluyente. En su mirada observé el dolor y soledad con la que vive a diario y ante mi pregunta del porqué no regresaba a casa, me dijo que no le gustaba la manera en la que estaba viviendo. “En casa ya no me aceptan, creen que soy un problema y que estoy bajo los efectos de la droga”.

Como este caso existen muchos y podemos observar una sociedad que está adormecida, los vemos como un estorbo al caminar, así que les damos una moneda para que se quiten de nuestro camino y no opaquen nuestra vista.

No estamos tan lejos de ellos, quizá hemos tenido mucha suerte en nuestra historia y todo ha favorecido nuestro bienestar y a ellos su malestar. Somos ciudadanos y si a nuestros políticos no les preocupa y no actúan ante los indigentes es porque la mayoría de los ciudadanos somos indiferentes ante ellos.

La reflexión nos toca la moral y vemos la necesidad de cambiar de actitud ante los indigentes. La atención de este sector requiere de mayor asignación de recursos, se necesita trabajar con la sociedad, implica que haya gente dispuesta, preparada para despertar y actuar.

No es suficiente dejar esto en las manos del Gobierno, esto debemos trabajarlo desde casa, fortalecer el núcleo familiar, la educación y la atención de problemas para evitar así la expulsión a las calles.

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